Aprender a Pensar

Bitácora de clase

Experiencias de un aprendiz de profesor

Jaime Fernández de Caleya Rifé

Santa Ana y San Rafael (FEMDL)

21 de enero – Aprender versus aprobar

escrito el 21 de Enero de 2010 por en General

¿Aprender versus aprobar?

¿Qué estamos consiguiendo? O mejor preguntado: ¿qué estamos intentando? Tengo unos alumnos estupendos. Y sin embargo y aun queriendo SABER, y lo escribo con mayúsculas, no quieren aprender sino simplemente aprobar.

Les gusta enriquecer su sabiduría pues comparten aquella definición de cultura que dice: “cultura es aquello que recordamos después de haber olvidado lo aprendido”. Cuanto más saben, más cultos se sienten. Pero no es la sabiduría fruto del trabajo diario, suave y perseverante. Su trabajo, tantas veces, se limita al estudio uno o dos días antes del control. Y cuanto más rápido sea nuestro aprendizaje más rápido va a ser nuestro olvido. Y no se si lograrán recordar muchas cosas para enriquecer su cultura.

Estadísticas, estadísticas y estadísticas. Porcentajes de alumnos que obtienen una u otra titulación. No hablamos de cantidad de sabiduría sino de cantidad de aprobados. Y la preocupación de los organismos que miden esa cantidad de aprobados se transmite a los alumnos, en el mejor de los casos, para que sientan esa necesidad de aprobar: cueste lo que cueste.

Y los padres también lo piensan: pero mi hijo… ¿aprobará? No nos preguntan si ha aprendido todo lo que tiene que aprender; ni cómo lo está aprendiendo. No nos preguntan qué pueden hacer para ayudar a sus hijos a repasar para afianzar su aprendizaje y por tanto su cultura. Nos preguntan sobre lo que hay que hacer para que aprueben. ¿Les van a dar más oportunidades?

Se nos planteó la siguiente pregunta: ¿qué van a hacer los profesores para aumentar el número de alumnos que aprueben la asignatura? ¿Qué respuesta nos estaban pidiendo? ¿Tendremos que hacer los exámenes más fáciles para que aprueben más alumnos? Porque después de muchos años queriendo innovar en los métodos de enseñanza no nos quedan muchas acciones que mejoren los resultados salvo disminuir el nivel de exigencia.

¿Por qué no se valora  más  el número de alumnos que consigue la calificación de sobresaliente? Se ha vuelto a la MH – ahora denominada mención de honor – pero solamente podemos adjudicar un diez por ciento en cada clase: cómo máximo 3.  ¿Qué voy a hacer cuando más de 3 alumnos en clase se la merezcan porque hayan sido capaces de aprender todo lo que yo les haya enseñado?

Yo lo voy a intentar. Deseo que mis alumnos también.

Hoy, no os quiero aburrir más. No me resulta sencillo encontrar tiempo para compartir mis reflexiones.  Espero que sepáis disculparme. Y os invito a comentar mis palabras.


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27 de febrero – El comentario supera al texto comentado

escrito el 27 de Febrero de 2010 por en General

El comentario supera al texto comentado por su cantidad y por su calidad. Por eso transcribo literalmente el comentario de Mª Carmen.  Muchas gracias por tus palabras.

“Vivimos en una sociedad que nos obliga a insertarnos en ella sí queremos conseguir ser “bien vistos”, somos víctimas de el estar asumiendo unos patrones con los que, nosotros, somos la víctima y el verdugo…
… nuestros niños, apenas se dan cuenta están rodando en la rueda “pauta impuesta” llegan a la adolescencia y quieren encontrarse a sí mismos… comprendo que la música les absorba, que las drogas les atraigan… ellas por increíble que parezca les proporcionan el “sentirse vivos” ¿porqué?… pues porque éste mundo que les rodea se lo IMPIDE.

¿Cómo van y vamos a sentirnos VIVOS con unas pautas de existencia en las que todo lo que podemos aspirar es a luchar constantemente por estirar el tiempo para conseguir más tiempo para emplearlo en un aprendizaje impuesto que ” NO NOS INTERESA” pero que es “OBLIGATORIO” para poder comer y ¡triunfar! TRIUNFAR???? …

Deberíamos buscar otra palabra para definir ese triunfo engañoso, ¿no será más bien alcanzar la cima de una sociedad en proceso de crecimiento… que parece andar por la adolescencia, donde uno se pregunta… ¿quién soy??…??
Es precisamente la adolescencia donde nuestros retoños hacen “Aguas”… Que SABIA la VIDA. -Y digo Sabia porque nos lo está diciendo a gritos… pero ¿quién tiene “TIEMPO” PARA “PARARSE”… Y “ESCUCHAR”…?
Sí… PARARSE…
ESCUCHAR… A LA “MAESTRA”… SABIDURÍA…

Sólo ella puede ser … y ES…
Sólo ella puede abrirnos la puerta al verdadero “CRECIMIENTO COMO SERES”… otro gallo cantaría en nuestros intereses y los de los adolescentes, sí les permitiéramos y los abocaremos a “buscar”, buscarse… escuchar… escucharse…

Queremos que nos escuchen, a nosotros, cuando no les permitimos SER ELLOS, cuando no nos hemos permitido a nosotros mismos SABER QUIÉN SOMOS…
Ésta sociedad es una jovencita que aún no ha llegado a la adolescencia … no sabe quién es! no ha descubierto lo que le enseña el juego!!! … aún conserva las necesidades básicas de chupar del bote, y debemos entenderla así… aún no está preparada para otras cosas… y así nos lo demuestra, es egocéntrica como le corresponde… pero siempre hay quién se escapa… se queda fuera… y aunque no está bien vista… puede darnos algunas pistas… la sociedad debería estar agradecida a los inadaptados, aunque no tenga capacidad para ser consciente de ello, o se sienta atada de pies y manos, y no le merezca la pena el precio.

.El único verdadero TRIUNFO es SER FELIZ.
.LA FELICIDAD ¿como se alcanza?
.Mientras los intereses que nos acaparen sean “conseguir cosas”
conseguir títulos, conseguir ser valorados por los que nos rodean, aparentar ser “alguien”, ser los más guapos, los mejores atletas” los mejores en algo… nos estaremos creyendo que somos el océano, cuando en realidad somos simples “olas”

Descubramos primero ¿quién somos?… que no somos?…
Y… después podremos ACOMPAÑAR… y ese acompañar se convertirá en ENSEÑANZA.
la ENSEÑANZA entonces no será un simple block de “la historia de los caminos recorridos (muy interesante por cierto) pero secundario en la escala de valores del SER.

Primero APRENDER A JUGAR! … Y jugando podremos descubrir que SOMOS INTRODUCIDOS EN NOSOTROS MISMOS…
que somos absorbidos por la propia actividad…
que nos lleva… que nos traslada… que nos introduce en la verdadera REALIDAD…
que nos muestra lo esencial de la vida… ese introducirnos en lo que vivimos, absorbidos por ese impulso de interés innato que nos sale por los poros cuando realmente algo nos interesa…

La dificultad es que no nos interesa a todos lo mismo, cada uno entra por una puerta diferente y particular que es la que a él le mueve a… -por eso cada cual, ha de descubrir que es lo que verdaderamente le interesa y dejarse llevar por esa puerta que le introduce en su propia creatividad… ella le llevará a interesarse más y más…a descubrir… a buscar… y … cuando el alumno está preparado… es entonces, cuando tiene sentido el maestro… porque es entonces cuando el alumno “QUIERE SABER” “PUEDE ESCUCHAR”… CON LOS CINCO SENTIDOS Y TODAS SUS CAPACIDADES ABIERTAS, ¡ATENTAS!…

Me pregunto a qué  maestro le han enseñado a ser maestro…
Me pregunto sí no seremos todos meros adolescentes… enseñándonos unos a otros, aunque algunos, llevemos muchos años practicando y “sufriendo”, los avatares de éste proceso…
Creo que el maestro ha de hacerse a sí mismo… perdido, y solo largas horas con “LA MAESTRA SABIDURIA”… que se esconde delante de nuestras narices, hasta que nos “PARAMOS” A “ESCUCHAR”…
Sólo entonces seremos jóvenes maestros, y digo JOVENES.
jóvenes inexpertos, como corresponde a los jóvenes, pero con la sabia de la sabiduría recorriendo por nuestras venas, y con esa fuerza y ganas que caracteriza a los jóvenes…

Hace años… tuve el inmenso privilegio de conocer a una verdadera maestra… ella no sabía que era “MAESTRA”… había nacido y vivido en una cueva, no sabía ni leer ni escribir… pero sabía “ENSEÑAR A VIVIR” ¡¡¡¡¡¡¡”HACIENDO SOPA”!!!!!… murió sin saber de “SU MAESTRÍA”… es absolutamente desconocida… quizá muchos de vosotros os cruzasteis con ella por el metro, con todas sus pertenencias en una bolsa de plástico pequeña y reciclada… no tenía dientes… y su sonrisa se convertía en una carcajada abierta,inocente … inocente y desbordante. Supo acoger LA VIDA… como fue llegando… aprendió a leer a los campos a los cielos… pero sobre todo, supo dejarse introducir en lo que le acontecía dejandose absorber por ese mismo instante.

Confieso que comprendo a los adolescentes en las aulas desinteresados por los grandes descubrimientos de la historia, los comprendo, porque cuando hay algo urgente que se presenta en nuestras vidas, esa URGENCIA, es lo primero que acapara nuestra atención… y en ellos late con la fuerza que corresponde, están denunciando el descoloque al que les intentamos abocar, que les intentamos imponer como camisa de fuerza… y no se dejan, luchan patalean se muestran desinteresados, se ponen cascos con música que les permita “SENTIRSE VIVOS” alejados de lo que les rodea, se drogan para SENTIR! lejos de lo que “parece ser correcto”… ¿PORQUÉ NO LOS ESCUCHAMOS?
Porqué no caemos en la cuenta, que la pancarta con la que se manifiestan es una DENUNCIA a éste tipo de vida que no nos hace felices a nosotros mismos?…
…el tiempo…
…el tiempo es la trampa precisamente de ésta sociedad y de enfocar la vida, y éstos valores que nos intenta vender…
No se trata de hacer ALGO MÁS… de añadir a la lista de cosas y cosas y más cosas…
Se trata simplemente de eso que ahora mismo estás haciendo hacerlo de verdad, desde dentro y unido a lo de fuera, se trata de poner todas nuestras capacidades al cien por cien en lo que estamos… se trata de valorar esas pequeñas cosas que parecen que no están, que nos pasan desapercibidas, como lo único esencial en ese preciso instante.
…los que hemos sido domesticados, los que somos fieles a las pautas establecidas… no hacemos CRECER… simplemente permitimos una estabilidad en un equilibrio que ha de estar en movimiento inestable mientras no llegue a su JUSTO EQUILIBRIO… pero para ésto antes hemos de caminar y asumir los procesos de la infancia, adolescencia, juventud, madurez, ancianidad…

¿entonces?
Entonces… el silencio… jugar… en silencio… hasta que entremos en el juego…”

Mari Carmen.

mcarmendcm@gmail.com
Mari Carmen Delgado Cruz


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9 de diciembre – qué duro es el regreso

escrito el 9 de Diciembre de 2009 por en General

Leí hace unos días que alguien se estaba planteado modificar los períodos vacacionales en España. Era por aquello de homologarlos a los períodos vacacionales europeos. ¡Siempre copiando todo lo bueno!

Hoy acabamos de regresar de un puente de cuatro días. Y los alumnos estaban como si hubieran regresado de las vacaciones estivales. Tan solo han sido cuatro días y, he tenido que volver a recordar todas esa pequeñas indicaciones que hacen posible impartir correctamente una unidad didáctica a mis queridas alumnas y alumnos.

Como parecía lunes, aunque en realidad todos sabemos que es miércoles, muchos se habían olvidado el libro y/o el cuaderno de trabajo. ¡Qué útil era, en el siglo pasado, dedicar unos minutos al acabar de hacer las tareas para meter en la cartera los libros y todo aquello que se iba a necesitar al día siguiente. Pero claro para eso hay que tener en casa la cartera y los libros. 

La suerte nos ha acompañado y correspondía comenzar un nuevo tema. Unos minutos de discusión sobre si correspondía el tema 4 o el tema 5. Suerte que estaba el profesor para resolver las dudas, como siempre, y hemos podido comenzarlo.

Independientemente de la latitud a la que se encuentra cada país de la Unión Europea, por aquello de que no es lo mismo dar clase en el mes de julio en Holanda que en el sur de Italia, no quiero ni pensar lo que supondría acortar las vacaciones de  verano de los alumnos en pro de tener muchos más períodos vacacionales pero de menor duración. Eso sí multiplicando el número de reincorporaciones como si de numerosos puentes se tratase.

A veces huimos de la rutina. Y otras veces qué buena y sabia que resulta. En lo referente al trabajo yo me inclino por la rutina creativa. Y lo creativo depende de cada uno de nosotros.

Por hoy, creo que ya es suficiente. Yo también he disfrutado de este maravilloso puente y mi cabeza también nota la vuelta al cole.


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1 de diciembre – Unicidad de los logaritmos

escrito el 2 de Diciembre de 2009 por en General

Hoy continúo con este blog.  Todavía no tengo muy claro si va a estar dirigido a mis alumnos, a mis compañeros, a mis directores, a las madres y padres de mis alumnos, o a todo el que quiera pasar por aquí. En cualquier caso os invito a pensar juntos y dejar algo para compartir con los demás.

Empecé mi labor de educador hace realmente poco. No es importante si han pasado diez, quince o treinta años. Lo importante es que cada día lo vivo como el primer día que comencé a compartir mis inquietudes con los alumnos. Creo que siempre estoy abierto a dejarme sorprender y por eso disfruto tanto de las sorpresas que me llevo cada día.

Esta mañana, al subir al aula después del recreo, la mitad de los alumnos y yo con ellos nos hemos quedado en el pasillo pues la puerta de la clase estaba cerrada. Las puertas no se cierran solas ( a veces las cierra el viento – que tiene menos cuidado que un alumno empujando una puerta). El jefe de estudios observaba que la puerta que minutos antes había abierto, ya no lo estaba. Raúdo y veloz se aproximó a la misma para interpelar a los alumnos a que le explicasen tan extraño suceso. Allí estaba M. Le habían dado con la puerta en  las narices. En las narices, y en lo más profundo de su orgullo. Lo que casi todos los días hacía él, se lo habían hecho a él. No tardó ni un segundo en contestar al jefe de estudios: han sido A y P. A continuación A y P salieron escoltadas por el jefe de estudios.

Cuando entré en la clase ví que M estaba profundamente satisfecho. Pensé que los polinomios podían esperar unos minutos, y ofrecí la siguiente reflexión: ¿Os parece que M ha hecho lo correcto?

No, eso es lo que dicen los manuales de pedagogía. Pero realmente me dirigí a M y le dije que me parecía fatal lo que había hecho. “A mí me lo hacen todos los días, cada vez que hago cualquier cosa” – respondió M.

El aula debe ser un sitio especial. Un sito mágico donde emulamos a Pitágoras y a sus seguidores clandestinos. Donde nos permitimos un chiste y reímos a carcajadas, hasta que las lágrimas salten por nuestros ojos. Dónde nos equivocamos y nos corregimos mutuamente. Y si hace falta corregimos a los autores de nuestro libro de texto.

Pero en el aula no somos iguales. El profesor es el profesor y los alumnos son los alumnos. Y cada uno tiene su sitio. Y los alumnos va a estar juntos diez, doce o más años y probablemente va a ser el grupo humano más cercano con el que van a compartir una mayor cantidad de años de forma continuada. El profesor se queda y los alumnos se irán. Y deberán irse con muchas lecciones aprendidas pero quizás la más importante es la de la unidad de los que son iguales.

Si log A = log B ; entonces  A = B


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Hola a tod@s

escrito el 26 de Noviembre de 2009 por en General

Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula”

TRABAJO DEL DOCENTE EN EL AULA”. 

                                 (Kathy A. Megyeri. “Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros”)


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